El amor es complicado...

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Es duro, saber que amas a alguien y que no puedes hacerle feliz. Les quieres pero no puedes quererles como ellos quieren ser queridos, ¿Me explico? (My Life without me)

Ya lo he dicho antes y lo sigo creyendo: El amor es complicado. Aunque ocasionalmente encuentres a personas que te hagan sentir todo lo contrario; el amor termina siendo complicado de todas formas.


A veces me pregunto si vale la pena correr el riesgo de enamorarse y que te rompan el corazón en trocitos diminutos y luego te encuentres a ti mismo buscando maneras de repararlo, que hastío.

Cuando pienso en el amor, me pregunto si hay maneras de protegernos, de cuidarnos de no salir heridos, pero BOOM: El amor no avisa, te coge de sorpresa, no sabes cuándo empieza, ni cuándo terminará o si acabará algún día.

Pensar que podemos tener ciertas defensas es un craso error, no puedes andar por el mundo sin involucrarte toda la vida. Además, el hecho de hacer las cosas difíciles en el ‘proceso de selección’ no garantiza que los resultados sean exitosos.

He aprendido que nada se puede dar por sentado. Por ejemplo, la paciencia es flexible como una liga ; sin embargo, esta también tiene un límite y acaba rompiéndose si la estiras demasiado.

¿Cuándo te enamoras? No lo sabes, simplemente pasa sin que te des cuenta. ¿Por qué te dejan de amar? , ¿Cómo lo que antes te llenaba de felicidad luego te deja un vacío?, ¿Cómo demostrar tu amor a alguien que no entiende tu forma de amar?...
Ya lo ven…el amor es complicado. No es tan fácil como decir Te amo, no es tan sencillo como dar un beso, es tan involuntario como entregar el corazón.

Autodependencia

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Me acuerdo siempre de esta escena:


Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce...

Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.

Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara... Y yo pensaba: ¿...? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que eres un torpe, que tienes tres años y que no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.

Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...



Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: tú nunca eres responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, tuya no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees...

Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.

Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos.

Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a ti no te guste. Y si no vas a quererme así como soy; y si te vas a ir de mi lado, así como soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir... cierra la puerta, ¿viste? porque entra viento. Cierra  la puerta. Si esa es tu decisión, cierra la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que tu quieras. Te digo: cerrá la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en una especie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables. Porque a un autodependiente solamente lo manejas si él quiere. Esto significa un paso muy adelante en tu historia y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quien está a tu lado.

Si eres autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tu lado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)

Cuando quieres a alguien...

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Cuando quieres a alguien sólo quieres estar a su lado. El tiempo, los espacios ya no son los mismos ante tus ojos. Muchas personas cambian su rutina con tal de pasar el mayor tiempo posible junto a la persona que quieren y son capaces de desvelarse o madrugar,cosas que no harían en situaciones normales.

Cuando quieres a alguien sólo piensas en dedicarle tu atención, cualquier parte de tu tiempo libre, sólo buscas por cualquier medio el poder demostrarle o expresarle cuánto significa para ti, aunque a veces ni tu mejor esfuerzo resulta suficiente.

Recuerdo que mi profesor de filosofía (un gran maestro, dicho sea de paso) nos ponía un ejemplo para demostrar lo limitado que es el lenguaje y decía: ‘Tú puedes decirle a alguien que lo quieres, pero por más que busques las palabras precisas para decirlo no refleja en toda su extensión lo que sientes realmente. Le puedes decir que lo (la) quieres, pero no cuánto, ni cómo…y mucho(como respuesta), no cuenta’. En esa clase, por primera vez, me di cuenta de lo frustrante que es el no poder mostrar bajo ninguna forma verbal lo grandes y complicados que son los sentimientos.

Hoy me pregunto si es que esa limitación del lenguaje nos puede llevar a 'sobre-expresar' nuestro cariño por alguien hasta el punto de hostigarlo. Creo, particularmente, que cuando estás enamorado no te fastidian y hasta te gustan todas y cada una de las manifestaciones de afecto que pueda tener ESA persona contigo. Te puedes ver a ti mismo haciendo cosas que te parecían pateticamente cursis, diciendo frases que jamás pensaste pronunciar, planeando cosas que no hubieras imaginado que quisieras que pasen,etc.

Por eso, cuando quieres a alguien debes recordar que a veces una llamada, un mail, una tarjeta, una frase bonita o cualquier otro detalle adquiere un valor agregado y puede hacer que ESA persona pueda sentir que te importa, que quieres estar a su lado, que la(o) quieres ver feliz.
 

Cuando quieres a alguien no existen miedos, solo quieres pasar el resto de tu vida a su lado...

Sobre el "asentímentalismo"

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Definir es adjudicar propiedades, el acto de verbalizar y razonar sobre aquellas características que distinguen cuestiones Para entablar la pertenencia u otorgar una pauta significativa, se requiere entender la antítesis u oposición de aquello que se describe. El “algo” es tener o carecer, ser distinto o igual a lo que se conoce. Un claro ejemplo destaca en que cualquier persona que mira sabe cuando una habitación tiene luz, esto gracias a que en su mente existe la imagen previa de cómo es un cuarto a oscuras. Si se parte entonces de este razonamiento, se puede entender porque gustaré de mencionar la presencia de sentimientos, siendo que en realidad trato de detallar su ausencia.

Alguien puede llegar y decirte que eres un asentimental, lo que querrá decir que le pareces un individuo que no siente. Semejarás pues una piedra, un prototipo inconmovible. Quizás te lo habrán dicho porque no enojaste, tal vez porque no lloraste, o bien, debido a que no se te ocurrió dar un abrazo, decir un “te quiero”. La relevancia de este contexto queda en que probablemente el incidente te provoque el nacimiento de un dilema, ese que consista en responderse a si mismo si el veredicto del otro te confirma un algo. Viene entonces el cuestionamiento…¿Basta a que alguien diga para realmente serlo?..Tal parece que la respuesta está ligada a la capacidad intrínseca para comprender lo adjudicado.

En términos lingüísticos, el hombre asentimental carece del llamado sentimiento, el cual es un concepto que tiene grandes complicaciones de definición, puesto que no se trata de un objeto materializado sino de una reacción manifestada en diversas magnitudes. Al sentimiento se le ha definido en formas poéticas, revelándolo como un asomo que tiene origen en el corazón, aunque también se le ha precisado en formas médicas, bajo las cuales la fuente generadora viene de una mente que provoca respuestas. De cierta manera, las concepciones se unen en formulaciones enciclopédicas, esas que terminan por decir que el sentimiento es el resultado de la emoción y que a través de ésta la conciencia humana tiene acceso para proyectar un estado anímico de sello propio.

La emoción por tanto, será la consecuencia de vivir aquello que suba el nivel de determinadas conductas, lo que exalte a tu cotidiano. En el final del proceso de reacción la muestra se manifestará en gestos o palabras que otorguen una simbología representativa. Por dicha vía, la humanidad sabe que una sonrisa expresa alegría, que el llanto denota tristeza, que un fruncir de ceño desnuda el enojo, aunque también reconoce que refleja otras cosas.

Ahora bien, ¿el sentimiento será en sí el gesto? La contestación individual señala que no, pues el sentimiento por si mismo es el estado intermedio entre recibir un estímulo y proyectar una contestación, teniendo como ingrediente formador al recuerdo. Tal versión hace pensar que sin remembranza no hay sentimiento, de tal modo que amas u odias a una persona en base a dos comparaciones generales. Se tendrá rechazo o afinidad porque como humanos veremos la dualidad de que el objeto te represente algo extraño, o bien te refiera hacia algo que previamente te era valioso.

Desde ésta perspectiva, se puede concretar que no existe el hombre asentimental, al menos no como entidad completa, pues técnicamente significaría un estado mortem en el que no hubiera la capacidad para referirse a los momentos de la vida e impactarse por los hechos. Desafortunadamente, la sociedad cae en práctica de nominar a las personas como asentimentales, marcándolas e induciéndolas a un estado de frustración y confusión individual. La contrariedad destaca en que el término de hombre asentimental, otorgado por las etiquetas sociales, incurre en atribuir la falta de sentimientos por el simple hecho de no poder percibir la misma simbología que normalmente les hacer creer en un significado. Definir bajo estos códigos resulta tan absurdo como afirmar que una persona que te dice “gracias” en alemán es un ingrato, pues como no entiendes lo que dice significará para ti que no expresó nada. De estos conceptos está que en mucho tiempo se pensará que las personas con autismo no sentían, cuando lo que en realidad ocurría era que exponían su impresión bajo lenguajes distintos a los que todo el mundo esperaba.

Si queremos cavilar que existe un hombre verdaderamente asentimental, no será el dado por la definición grupal, sino que será aquel que en su actuar voluntario empiece a deshacerse de modo parcial de una simbología sentimental preestablecida. Hasta el momento sabemos que el sentimiento es un rasgo común innegable, mas sin embargo cabe recordar que también es el equivalente a una línea de muchas longitudes la cual puede ser deliciosamente sutil o tortuosamente interminable. Hay que advertir por tanto que el asentimental desliga también magnitudes, ya que en algún momento de su vida, plantea la necesidad de entender y encauzar su sentir hacia un patrón menos penetrante, contenido y a la vez más auténtico. Como bien señala el psicólogo francés, Gustave Le Bon, “Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar”, cuestión por la cual algunas personas intentan llevar su sentir en grados más controlados, habilidad que provocará que sus sentimientos pasen desapercibidos para aquellos que los rodean o incluso para si mismos.

Si ser asentimental no representa volverse deshonesto, sino mitigar algunas expresiones exageradas y abatibles, será por ende el paradigma del individuo que busque formarse con grados de coherencia entre lo que siente y lo que necesita expresar. Pese a la intención pura, se tendrá contemplado que el peligro del asentimental será curiosamente el propio sentimiento, pues al hallarse en el estado de exploración y negación, puede que se genere en él la conversión hacia un ruedo angustioso, una ruptura corporal, el quiebre figurado de su alma incomprendida. Y es que el asentimentalismo nace por la necesidad de no concebirse contrariados en la evocación, ser menos asequibles, más existentes. Leonardo Da Vinci señaló que “Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor” no obstante el mismo objetó que “todo conocimiento empieza por los sentimientos”. Quizás lo que trató de exponernos con estas dos ideas fue que aunque ciertos sentimientos nos dañen por su intensidad, siempre serán necesarios para recrearnos a nosotros mismos. Considero que aunque valga la pena secarse de la gestualidad del sentimentalismo en que vivimos, también resulta necesario conservar el hilo de nuestras reacciones y recuerdos, pues al final de cuentas todo asentimental en algún momento siente.

El pesimismo

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El pesimismo es un estado emocional negativo que produce más negatividad y termina hundiéndonos en la depresión. El pesimista está en el camino incorrecto, ha elegido ser un burócrata, un conformista, un mediocre. Se resiste a intentar lo nuevo, vegeta y se convierte en una carga emocional para los que lo rodean.

El poder del pesimista sobre los acontecimientos es tan grande como el del optimista, pero con resultados negativos. Su manera de pensar decadente y apocalíptica, arrastra multitudes, prende como la mala hierba que crece sin control, enarbolando como bandera el fin de la esperanza.

El pesimista desparrama malos augurios, malas noticias y percepciones erróneas; frutos de su decepción y frustración, más por experiencias ajenas que por las propias, eventos negativos que se ha empeñado en recopilar, para demostrar y fundamentar la validez de su teoría del pesimismo.

El pesimista siempre tiene trágicas historias que contar, enfermedades extrañas que describir con lujo de detalles, catástrofes, accidentes, y toda clase de calamidades para justificar su forma de pensar.

El pesimista traslada su forma de ver el mundo a su trabajo. Si el pintor, se dedica a proyectar la pobreza, las injusticias, el abandono o la contradicción, permaneciendo con una ceguera total hacia la belleza de la vida; y si es arquitecto, su estilo se caracteriza por el diseño de edificios cerrados como bunkers, para permanecer a la defensiva, aislado y encerrado.

El mal existe en el mundo, no es necesario negarlo, ni es aconsejable resistirlo, porque si nos resistimos al mal estamos centrando la atención hacia él y atrayendo más males.
 
El mal es todo aquello que no está en armonía con lo que uno quiere, de modo que se relaciona con lo deseado o indeseado ya que toda emoción fuerte sobre un objeto lo atrae, ya sea deseado o indeseado.
Es difícil saber lo que uno quiere y cuando las decisiones no tienen como centro de referencia al ser verdadero sino que se guía por el ego, que desea lo que es o tiene el otro, podemos estar creando nuestro propio mal, porque lo que es bueno para uno puede no ser bueno para nosotros.

Sin embargo, si reflexionamos antes de actuar podemos saber medianamente lo que realmente nos gusta o disgusta a partir de nuestras experiencias previas; porque en definitiva, lo más difícil es poder creer que lo podemos conseguir.

El pesimista no cree en nada, por ende no está dispuesto a hacer lo que tendría que hacer para conseguir lo que desea
, porque tiene el sentimiento de sentirse derrotado antes de intentar nada y es esa emoción previa la que impide que sus deseos se cumplan.

Muchos justifican su visión pesimista de la vida por la conducta que tienen los demás. Pero los demás tienen la libertad de ser quienes quieren y de recibir lo que cosechen, mientras que nosotros mismos podemos ser creadores de nuestra propia experiencia y atraer lo mejor.
La conducta del otro no justifica mi accionar ni mi manera de pensar. No se puede otorgar ese poder a los otros porque somos dueños de nuestra propia vida.

Se puede ser feliz rodeado de negatividad, si no le prestamos atención. De esa manera no permito que lo negativo participe de mi experiencia, porque sencillamente no está en armonía conmigo y no me puede influir.
La clave está en fijar la atención sólo a las cosas que queremos y esto no significa falta de sensibilidad, sino preparación para el futuro; un futuro que no incluirá situaciones que me obliguen a conectarme con lo negativo; porque todo lo negativo que experimentamos lo hemos atraído con nuestro pensamiento.

Confucio

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Filósofo, teórico social y fundador de un sistema ético - más que religioso - que ha llegado hasta nuestros días, Kung-tse (Confucio, para occidente) vivió en la China feudal hace 2.500 años , entre el 551 y el 479 a. C. Sus orígenes eran muy humildes, pero desde joven mostró una gran inclinación por los libros antiguos y, con el tiempo, desempeñó una alta posición como funcionario del estado de Lu, en la actual provincia de Shang-tung. 

Por la amplitud y profundidad de su sabiduría, pronto llegó a ser conocido como Kung el Sabio (Kung-Fu-Tsu, que los misioneros escribieron como Confucio), pero esa nombraría no impidió que una intriga política le obligara a exhibirse y a peregrinar durante trece años de una corte a otra, intentando persuadir a los monarcas de que adoptaran sus ideas sobre la justicia y la convivencia en armonía.

Decepcionado, acabaría refugiándose en la enseñanza y reuniendo a su alrededor a numerosos discípulos, con los que recogió y sistematizó los cinco grandes textos de la tradición china: El célebre Yi-King o Libro de las Mutaciones, el Chu-King o Canon de la Historia, el Chi-King (Libro de las Canciones), el Li-Ki (Libro de los Ritos) y los Chun-Ching o Anales de primavera y otoño.

Las enseñanzas de Confucio, que han llegado hasta nosotros gracias a sus alumnos, se hayan reunidas en los cuatro libros clásicos.

Lejos de la mística y de las creencias religiosas, el confucionismo se propone como una filosofía práctica, como un sistema de pensamiento orientado hacia la vida y destinado al perfeccionamiento de uno mismo. El objetivo, en último término, no es la "salvación", sino la sabiduría y el autoconocimiento .


Citas de Confucio

"Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo".

"Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso"

"Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro"

" Dónde hay justicia no hay pobreza "

"El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor"

" Exige mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. "

"No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino"

"Nunca debemos hablar bien ni mal de nosotros mismos. Si hablamos bien no nos creerán, y si hablamos mal, nos creerán fácilmente"

"Perdonásele todo a quién no se perdona nada a sí mismo"

"Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón"

"Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles"

"Aprende a vivir y sabrás morir bien"

"Nada ni nadie es imprescindible" 

El ateísmo

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En todos los tiempos han existido personas que dudaban de la existencia de dioses o de un "orden sobrenatural". La posición dominante de las posiciones religiosas han evitado que el ateísmo pueda avanzar.

Durante los últimos siglos, la cantidad de información científica ha hecho del ateísmo una alternativa fuerte a todos los modelos de explicación religiosos. Por lo que las posiciones ateas se han convertido en mas usuales.


Bases del Pensamiento ateo

El ateísmo niega la existencia de dioses y otros entes sobrenaturales y la influencia de éstos en el orden universal. Algunas religiones que niegan la existencia de dioses como el budismo y el jaonismo no son ateas ya que contienen una gran cantidad de elementos sobrenaturales como ser la creencia en la reencarnación. 

El ateísmo es apoyado tanto por hechos comprobados científicamente como por las incongruencias de la fé religiosa. En su crítica a las creencias, los ateos por ejemplo señalan la antropomorfía de los dioses, es decir a sus características humanas, como ser la capacidad de pensar y comunicarse. También el hecho de que el hombre es el punto central de la creación divina, demuestra ser un signo del egoísmo humano.

Un ateo no cree en fenómenos sobrenaturales y tampoco en ninguna fuerza inexplicable que gobierne el mundo. El mundo se puede explicar con ayuda de la investigación científica y el razonamiento lógico. La escasez en la capacidad de observación y de la inteligencia colocan límites al entendimiento de la realidad, pero eso no es ninguna prueba de que lo sobrenatural exista.



La Historia del Ateísmo

No ha existido ningún periodo cultural donde todas las personas compartian su creencia en dioses o fuerzas sobrenaturales (su modelo del mundo). Las opiniones religiosas han tenido generalmente una posición fuerte en sus sociedades y sus oponentes no han tenido siempre la oportunidad de expresar sus puntos de vista en público. Por ello es raro encontrar puntos de vista ateos en la historia oficial. 

En la antigua Grecia vivieron muchos filósofos ateos que no aprobaban la religión que dominaba su propia sociedad. La mayoría tenía un modelo materialista según el cual todo en su origen es material. Incluso los "fenómenos espirituales" tienen base material, por lo que no es necesario ningún dios. Conocidos materialistas fueron Epicuro y Demócrito que pensaban que la realidad estaba compuesta por atomos y vacío.

La edad media fue bastante negativa a las opiniones ateas, y la crítica a la religión dominante se castigaba duramente. La situación empezó a liberalizarse recién el siglo XVIII. El materialismo y la resistencia a la iglesia fué la marca del renacimiento. Entre otros Denis Diderot observó que el mundo se podía explicar sin ninguna hipótesis divina. El aleman Karl Marx que vivió el siglo XIX fundó su opinión materialista en los filósofos de la antiguedad Demócrito y Epicuro. Después las opiniones ateas han tenido el apoyo en filósofos y científicos. Famosos ateos del siglo XX Alberto Camus, Jean-Paul Sarte y Bernard Russel.



Corrientes dentro de el Ateísmo

También dentro del ateísmo hay diferencias de opinión. Entre los principales sectores tenemos al ateísmo-científico y al ateísmo-filósofico. El primero se basa en el método científico. Muchos de los representantes del ateísmo-filósofico pueden llamarse agnósticos, ya que dicen que las personas no tienen ningún motivo para creer en dios, ya que no existe información válidab que apoye ese pensamiento. 

La naturaleza socio-política del ateísmo, se refleja en la ideología marxista. Según esta, la religión es dañina, porque mantiene una imágen del mundo equivocada, y las estructuras sociales están construídas en esa imagen equivocada.

Ateos que no pertenecen a ninguna de esas ideas representan el ateísmo-personal (ateísmo-psíquico) y se declaran neutrales a la creencia de dios, dicen que no es una necesidad para el desarrollo psíquico de las personas. Este ateísmo práctico es el que empieza a ser el mas común en la cultura occidental.

El concepto de realidad

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La Realidad es un concepto difícil de explicar por cualquiera, ya sea una persona corriente, un filósofo o un científico. Sin embargo todos podemos entender que vivimos y nos relacionamos con ella, e incluso podemos llegar a entender que nosotros mismos somos un trozo de Realidad. Nadie sabe explicar con certeza el concepto, pero todos hablan de ella como si conocieran con exactitud lo que es. Un ejemplo parecido es que todo el mundo hable de los ovnis, pero en realidad, nadie ha visto ninguno.

Todo esto me lleva a la cuestión primera: Acercarse a la realidad. Existen varios caminos para llegar a entender lo que es la Realidad. Uno sería el saber popular o conocimiento ordinario. Desde siempre, los seres racionales, hemos intentado dar explicaciones místicas a los acontecimientos que ocurrían ante nuestros ojos para poder asimilar la Realidad. Un ser racional no puede ver las gotas de agua caer y pasar sin más. Si ese hombre relaciona las gotas de lluvia con las lágrimas de sus semejantes, quizá podría decir que existe un ser superior que vive en las alturas y está llorando, otros le siguen el juego afirmando que saben porqué está llorando e inventa una enrevesada historia que va de boca en boca y de generación en generación convirtiéndose en una especie de saber popular que todo el mundo conoce pero que nadie puede explicar.  

Una característica que yo creo que es característica del saber popular es lo difícil que es arrancarlo de su entorno, tanto es así, que se puede llegar a explicar de manera racional y demostrable que es falso pero se sigue creyendo a pesar de no ser verdad. Ejemplos claros de un saber popular o conocimiento ordinario son los mitos, los dioses Griegos, los héroes nórdicos, el dios de los cristianos, ... , que el agua de los charcos se evapora, que existe la suerte, que pasar debajo de una escalera trae mala suerte, ¡aún se cree en la astrología!... Todos esos ejemplos no son en definitiva sino intentos de explicar y hacernos más cercanas la realidad de una manera ociosa y enrevesada y sin ningún esfuerzo por explicar el porqué, tan solo se interesa por el qué.
 
De una manera muy diferente se trata el concepto de acercarse a la realidad cuando lo abordamos desde el enorme barco de la filosofía. Ésta no se queda en el qué, sino que avanza hasta el porqué. La diferencia fundamental está en las ganas de pensar. Una tarea que a muchos les parece difícil, les da pereza y dolores de cabeza, es la esencia de todo ser humano. Un ser humano se diferencia de un ser vivo por su capacidad de razonar, pero si se nos da todo hecho, ha veces el ser humano se contenta con memorizar, y termina por dejar de lado razonar (¿para qué si ya está todo pensado?). Las personas que intentan llegar a la Realidad pensando y razonando pueden llamarse filósofos. 


La Realidad es vista así de una manera muy diferente, ya no sirve la explicación mística sobre las gotas de agua, ahora se pregunta uno el porqué de esas gotas, y lo relaciona con las nubes, y esas nubes con el humo del fuego y el humo húmedo que sale del agua cuando lo ponemos al fuego... Pero ese razonamiento sistemático correspondería al saber científico. Éste razona todo lo que se puede explicar a partir de unos axiomas totalmente demostrables y a partir de ahí se va construyendo el mundo tal y como es de manera científica. De esa manera se sabe el porqué de una cosa, el porqué de otra... y se explica una gran parte de la Realidad de una manera sencilla intentando destruir en mito y el saber popular. De forma general, el saber popular está enfrentado al saber científico, aunque los dos intenten llegar, de diferente forma, a acercarse poco a poco a la verdadera Realidad. Sin embargo me he dejado atrás al saber de la filosofía, la reflexión filosófica. ¿Dónde entra en esa lucha por explicar la Realidad? Muchas veces es difícil diferenciar una de la otra, me refiero al científico y al filósofo. Un científico puede ser un filósofo y un filósofo puede ser un científico, sin embargo una persona corriente, me refiero a corriente a los que emiten conocimientos populares, puede llegar a filosofar un poco, puesto que piensa para imaginar el mito, pero de ningún modo será un filósofo, y mucho menos un científico, puesto que no sistematiza los hechos para construirlos en reglas o estructuras que expliquen un trozo de realidad. Un científico puede no ser un filósofo, sin embargo, en mi opinión, todo filósofo tiene dentro un científico. ¿Porqué?:

Un científico explica diferentes apartados de la Realidad, los simplifica hasta que son predecibles en un alto porcentaje de acierto, así, la Realidad va siendo explicada y nos vamos acercando a ella, nos vamos entendiendo con ella.

Un filósofo puede hacer lo mismo, y en definitiva lo tiene que hacer, pero lo que hace grande a un filósofo es que además de luchar, junto con el científico, contra el saber popular, es que se hace preguntas con respecto a la Realidad muy diferentes y diversas que los otros dos juntos. Se pregunta, qué, porqué, cómo, y sobre todo, para qué. El filósofo intenta encontrar un sentido, una dirección que dirija a la Realidad. No intenta explicar retales como lo haría un científico, sino que intenta explicar lo que es la Realidad a causa de entender cómo y para qué existe la Realidad, y a partir de ahí empezar a ser un científico. Un científico estudia la Realidad a ciegas, sin embargo, un filósofo entiende la Realidad pera descomponerla a partir de su hermosa visión.

Un círculo vicioso se puede formar cuando un filósofo entienda la Realidad de forma errónea y comience a especificar su saber científico en base a su primera impresión filosófica de la Realidad. El círculo vicioso consiste en que el error, si es aceptado por personas corrientes, puede llegar a convertirse en un intrincado y difícil de extirpar, saber popular, y así cerrar el círculo:

popular->científico->filósofo-
>

En mi opinión, no creo que una sociedad sea aceptable si se dirige al son de la música de un saber popular. El mito y la farsa no debe llegar a ser el centro de la vida si uno quiere llegar a conocer la verdadera realidad. Por otro lado, si intentamos explicar la Realidad en base a otros conceptos que están dentro de la propia Realidad, en definitiva no queda definida. Un ejemplo que se puede poner de eso es el lenguaje definido por el propio lenguaje. Yo puedo decir perro y enseñar un perro. Así queda totalmente definido, o al menos la Idea de perro, como diría Platón. Pero si se define Perro con otras palabras, esas otras palabras necesitarán definición, y si se definen con otras palabras, esas necesitarán también definición. Y si esas últimas las definimos tan solo con palabras, habrá de definir esas palabras que la definen... Si seguimos así durante un tiempo determinado, llegará una palabra que para definirse necesite la palabra que al principio queríamos definir, ¡puesto que el diccionario no es infinito!, y no puedo definir una palabra basándome en ella misma.
No puedo decir que perro es una cosa llamada perro. Así no podríamos definir la Realidad desde dentro, podemos entender como funcionan diferentes aspectos de ella, podemos predecir con cierta exactitud algunas condiciones muy concretas, pero ¿sabremos para qué está la Realidad?, ¿qué sentido tiene todo lo que ocurre?. Podríamos decir que no hace falta que tenga ningún sentido, bien, esa sería la respuesta de un científico, pero el filósofo no puede no poder pensar en ello, la Realidad se escabulle y a lo que nos podemos agarrar es a la ciencia, a sus pellizcos a la Realidad que nos da un poco de esperanza. ¿Habrán acertado alguna vez los conocimientos populares sobre lo que es la Realidad?, ésta es una pregunta que alguien se puede hacer. Supongo que es posible, pero la verdad es que es poco probable puesto que ese conocimiento es parecido al científico pero sin fundamento ni formación por parte del que inventa. El filósofo al menos inventa, o filosofa sobre el verdadero sentido, sobre las bases de la Realidad, pero si pensamos que la razón también pertenece a la Realidad, y por tanto, no está fuera de ella, quizá no podamos nunca, usándola, llegar a acercarnos a la Realidad. ¿Cómo acercarse a la Realidad?, ni saber ordinario, ni reflexión filosófica, ni saber científico nos pueden dar una explicación con certeza, tan solo unas sombras que con la razón interpretaremos cada uno como más nos convenga.

Ley de Atracción en el Amor

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“Cómo Recuperar el Estado Natural de la Felicidad en las Relaciones”
Todo es un Reflejo de Tu Relación Contigo Mismo
Si quiero amor no puedo tenerlo. YO SOY AMOR y mientras siga buscándolo en el exterior no puedo darme cuenta de ello. Al buscar amor es como se pierde la conciencia del mismo, pero no el estado. Amor es todo lo que somos   

–Byron Katie--

Cuando queremos tener una relación amorosa con el afán de llenar un hueco interno, o de solucionar nuestros sentimientos de baja autoestima, lo que logramos es en realidad todo lo contrario, atraemos una persona que agrande nuestros sentimientos de carencia, alguien que nos recuerde ese vacío interno todavía más y por lo tanto las relaciones terminan haciéndonos sentir igual o peor que cuando las iniciamos.

Como todo atrae a su igual, no importa la cantidad de esfuerzos que hagas para encontrar a la pareja ideal, no importa cuántos sapos hayas besado con la esperanza de que alguno de ellos se convierta en tu príncipe azul, si tus sentimientos de fondo son negativos hacia ti misma, esa señal es la que estás enviando al universo y será contestada con más de lo mismo invariablemente.

La mayoría de las relaciones que forjamos son disfuncionales porque provienen de la creencia errónea de que somos una media naranja y que necesitamos encontrar a la otra mitad para completarnos.


Así que, pasamos las primeras décadas de nuestra vida buscando esa otra mitad que debería completarnos, que debería hacernos sentir mejor, darnos amor, ternura, confianza, cariño, respeto, cuidados y todo eso de lo cual carecemos.

Pero esta creencia nos convierte en una gran carga de necesidades para la otra mitad pues ya cuando llegamos a una relación traemos una lista enorme de requerimientos y exigencias que hemos acumulado, a lo largo del tiempo nos convertimos en una carga asfixiante para nuestra pareja debido a que no sabemos cómo ser felices por nuestra cuenta y dependemos totalmente de que esa persona se comporte de acuerdo a nuestros deseos para ser felices.

Cuando buscamos amor y aprobación en otros opacamos el estado natural de amor con el que nacimos y esto nos hace perder la autoestima, nos aleja de nuestro propio estado de amor puro y recuperar este estado natural de amor y autoestima es el primer paso que querrás tomar si deseas atraer a tu pareja ideal o mejorar tus relaciones actuales, tanto románticas como de todo tipo.


Por efectos de la Ley de Atracción tu vida siempre va a reflejar la misma energía que estás emitiendo, por ejemplo, si normalmente vives en estados emocionales positivos de:


• Autoestima; Felicidad; Amor; Pasión; Gratitud; Paz; Entusiasmo.. Toda tu vida reflejará esas mismas vibraciones, y te verás rodeado de personas y situaciones que te hagan sentir de esa manera.

Si por el contrario vives en estados negativos como:

• Resentimiento; Depresión; Tristeza; Apatía; Negatividad; Añoranza; Desesperación... Tu vida reflejará también esas mismas vibraciones y obtendrás más circunstancias o personas que te hagan sentir de esa manera.

Nuestros pensamientos más frecuentes son encargados de crear nuestra realidad, por lo tanto si tu “vibra” es positiva en el área de pareja, los resultados que obtendrás en esa área serán igual de positivos.
Si tu “vibra” es negativa y frecuentemente tienes pensamientos de miedo, duda, privación o baja autoestima, esa vibración te está creando problemas en el área de la pareja y es importante que comiences a hacer uso consciente de la Ley de la Atracción cambiando tus vibraciones.


Así que, haz un recuento de cómo son tus vibraciones en el área de pareja, sé sincera contigo misma y date cuenta de que si no has tenido éxito en el amor es simplemente porque tus vibraciones no son de autoestima ni de entusiasmo, pasión, alegría y felicidad...

Einstein y su filosofía de vida en 10 frases más allá de la relatividad

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Considerado el científico más importante del siglo XX, su aproximación a la realidad parte de “nunca dejar de hacer preguntas”. Esto lo llevó a ser una de las mentes más grandes de todos los tiempos Albert Einstein es considerado el científico más importante del siglo XX. Su rostro es mundialmente conocido, aunque pocos alcanzan a comprender a qué se refería con su teoría de la relatividad y la fórmula E=mc2.
 
Nació en Ulm, Alemania, en marzo de 1879 y murió a los 76 años en Estados Unidos. Su fama es comparable a la de artistas de Hollywood, y su trabajo ha inspirado a otros científicos en el desarrollo del conocimiento.

Einstein se caracterizó por su gran intelecto, pero también por su filosofía de vida. Algunas de sus frases lograron crear conciencia en millones de personas.
Los sitios de internet Barnorama y Eliax.com recopilaron algunas de sus citas más recordadas. Ellas reflejan parte del pensamiento de uno de los personajes más importantes de la historia del planeta Tierra.




“La educación es lo que sobra después que a uno se le olvida lo que aprendió en la escuela.”
Einstein no fue un alumno destacado; fue muy tranquilo y distraído durante gran parte de su infancia y adolescencia. Su tío le dio sus primeras lecciones de álgebra. Años más tarde, él realizó sus estudios superiores en Zurich, Suiza, menciona biografiasyvidas.com.

“Existen dos maneras de vivir: Puedes vivir como si nada es un milagro, o puedes vivir como si todo es un milagro.”
Al terminar los estudios universitarios comenzó a laborar en la oficina de patentes de Berna y, en ocasiones, realizaba trabajos científicos o invitaba amigos a su departamento para platicar de ciencia, física y literatura, destaca el blog Una familia geek.

“La imaginación es más importante que el conocimiento.”
El científico alemán era un hombre solitario y realizaba sus estudios en su tiempo libre. En 1905 envió uno de sus estudios a la Universidad de Zurich para obtener un doctorado. En 1909, Albert Einstein fue reconocido como el principal pensador científico de la Europa de habla alemana, menciona el sitio monografias.com.

“La gravedad no es la culpable de que la gente se enamore.”
Albert Einstein estuvo casado en dos ocasiones. A partir de 1903, con Mileva Maric, con quien tuvo dos hijos. En 1919, después de divorciarse de Mileva, contrajo matrimonio con una de sus primas, tres años mayor que él, de nombre Elsa Loewenthal.

“Quiero conocer los pensamientos de Dios; el resto son detalles.”
Einstein fue educado en un colegio católico al mismo tiempo que recibía clases privadas sobre la religión judía. El científico pensaba que la religión se basa en leyendas infantiles y es parte de la debilidad de la humanidad, de acuerdo con una carta enviada al filósofo Eric Gutkind, en 1954, destaca el sitio elpais.com.

“Una persona comienza a vivir cuando puede vivir fuera de sí mismo.”
Albert Einstein era un hombre modesto que trataba de huir de la fama y de la autoridad. Pero se quejaba de que la fama y la autoridad eran su destino, menciona Una familia geek.

“La paz no puede mantenerse por la fuerza. Eso sólo puede alcanzarse con el entendimiento”
Su origen judio y sus ideas políticas enfurecían al gobierno alemán. En 1933, con la llegada de Adolf Hitler al poder, Einstein fue a vivir a Estados Unidos, en donde se nacionalizó estadounidense en 1940.

“Debes aprender las reglas del juego. Y después debes jugar mejor que todo el mundo”
En 1921 obtuvo el premio Nobel de física por sus trabajos sobre el movimiento browniano y su interpretación del efecto fotoeléctrico, menciona biografiasyvidas.com.

“Alguien que nunca ha cometido errores, nunca trató de hacer algo nuevo.”
Los últimos años de su vida los dedicó a encontrar una teoría que relacionara la teoría sobre los fenómenos gravitatorios y electromagnéticos. No logró conseguirlo, señala asifunciona.com.
“Lo importante de todo es nunca dejar de hacerse preguntas. La curiosidad tiene su propia razón de existir”
Durante toda su vida, Albert Einstein se dedicó a cuestionarse sobre el mundo y sus motivos. El 18 de abril de 1955, el científico alemán falleció en Princeton, Nueva Jersey, en Estados Unidos. Sus restos fueron esparcidos en los terrenos del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton y su cerebro fue conservado con el objetivo de descubrir qué hizo a Einstein uno de los hombres más inteligentes de todos los tiempos.


¿Qué opinas sobre la filosofía de vida que puede extraerse de las frases dichas por Albert Einstein?

¿Qué otras citas de este eminente científico incluirías en esta nota?