La respiración abdominal

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La respiración, cuando es agitada, desigual y entrecortada, hace que el organismo trabaje en medio de la ansiedad, mientras que cuando la respiración, es uniforme, regular y sosegada, el organismo trabaja en un ambiente de paz, reposo y armonía.

Cuando la inspiración y la espiración son superficiales, es como si nuestra caja toráxica, se convirtiera en una especie de corsé ceñido que nos impide llenar de oxígeno plenamente nuestros pulmones, lo que generalmente facilita la entrada a estados de ansiedad, pánico, ira o cólera.



Nosotros al nacer, practicamos de manera espontánea, un tipo de respiración denominada Respiración Abdominal, la cual consiste en respirar a través del diafragma. El diafragma, es un músculo situado entre el pecho y la cavidad abdominal, que permite durante cada respiración, la expansión y contracción del abdomen, al ritmo del aire que, de forma uniforme y relajada, logra llegar hasta el fondo de nuestros pulmones. Este tipo de respiración, a diferencia de la anterior, facilita la entrada a estados de tranquilidad, sosiego y paz.

Con el objeto de que te liberes de las tensiones y emociones negativas, te invitamos a que aprendas a dominar el arte de la respiración abdominal. Para ello, te facilitamos este sencillo ejercicio. Realízalo dos veces al día, de cinco a diez minutos, durante una semana o hasta que puedas realizarlo con absoluta espontaneidad. Luego solo hazlo cuando notes que tu respiración es toráxica.

Selecciona un lugar tranquilo, donde puedas sentarte cómodamente. Cierra los ojos y concéntrate solamente en tu respiración. Coloca tu mano izquierda sobre el pecho y la derecha sobre tu abdomen. Inspira y espira lentamente.

Si la respiración es abdominal, sentirás que tu mano derecha sube y baja lentamente, pero si por el contrario, es tu mano izquierda la que se mueve, es indicación de respiración toráxica y estrés.

Para liberar el estrés que estás sintiendo y corregir la respiración toráxica, inspira sólo por la nariz, sin hacer ruido. Si logras oír la respiración es indicación de que la estás forzando. Repite este paso hasta que no escuches el ruido de tu respiración.

Inspira el aire profunda y lentamente, sostenlo antes de espirar, al tiempo que pronuncias suavemente la palabra Relajación.