Teoría de las Inteligencias Múltiples

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El doctor Howard Gardner, director del Proyecto Zero y profesor de psicología y ciencias de la educación en la Universidad de Harvard, ha propuesto desde 1993 su teoría de las Inteligencias Múltiples. 

 A través de esta teoría el Dr Gardner llegó a la conclusión de que la inteligencia no es algo innato y fijo que domina todas las destrezas y habilidades de resolución de problemas que posee el ser humano, ha establecido que la inteligencia está localizada en diferentes áreas del cerebro, interconectadas entre sí y que pueden también trabajar en forma individual, teniendo la propiedad de desarrollarse ampliamente si encuentran un ambiente que ofrezca las condiciones necesarias para ello.

 Por primera vez, en 1993, Gardner señaló que existen siete inteligencias. Estas son: la lingüística-verbal, la lógica-matemática, la física-cinestésica, la espacial, la musical, la interpersonal y la intrapersonal. Luego basándose en los estudios más recientes establece que hay más inteligencias: la naturalista, la espiritualista, la existencial, la digital y otras.

 Los educadores que realizan proyectos educativos con las Siete Inteligencias Múltiples han incorporado la inteligencia naturalista como la octava de ellas.

Veamos cada una de ellas:

• La inteligencia lingüística-verbal: es la capacidad de emplear de manera eficaz las palabras, manipulando la estructura o sintaxis del lenguaje, la fonética, la semántica, y sus dimensiones prácticas.

Está en los niños a los que les encanta redactar historias, leer, jugar con rimas, trabalenguas y en los que aprenden con facilidad otros idiomas.

• La inteligencia física-cinestésica: es la habilidad para usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como propioceptivas y táctiles.

Se la aprecia en los niños que se destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/o en trabajos de construcciones utilizando diversos materiales concretos. También en aquellos que son hábiles en la ejecución de instrumentos.

• La inteligencia lógica-matemática: es la capacidad de manejar números, relaciones y patrones lógicos de manera eficaz, así como otras funciones y abstracciones de este tipo.

Los niños que la han desarrollado analizan con facilidad planteamientos y problemas. Se acercan a los cálculos numéricos, estadísticas y presupuestos con entusiasmo.

• La inteligencia espacial: es la habilidad de apreciar con certeza la imagen visual y espacial, de representarse gráficamente las ideas, y de sensibilizar el color, la línea, la forma, la figura, el espacio y sus interrelaciones.

Está en los niños que estudian mejor con gráficos, esquemas, cuadros. Les gusta hacer mapas conceptuales y mentales. Entienden muy bien planos y croquis.

• La inteligencia musical: es la capacidad de percibir, distinguir, transformar y expresar el ritmo, timbre y tono de los sonidos musicales.

Los niños que la evidencian se sienten atraídos por los sonidos de la naturaleza y por todo tipo de melodías. Disfrutan siguiendo el compás con el pie, golpeando o sacudiendo algún objeto rítmicamente.

• La inteligencia interpersonal: es la posibilidad de distinguir y percibir los estados emocionales y signos interpersonales de los demás, y responder de manera efectiva a dichas acciones de forma práctica.

La tienen los niños que disfrutan trabajando en grupo, que son convincentes en sus negociaciones con pares y mayores, que entienden al compañero.

• La inteligencia intrapersonal: es la habilidad de la autoinstrospección, y de actuar consecuentemente sobre la base de este conocimiento, de tener una autoimagen acertada, y capacidad de autodisciplina, comprensión y amor propio.

La evidencian los niños que son reflexivos, de razonamiento acertado y suelen ser consejeros de sus pares.

• La inteligencia naturalista: es la capacidad de distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente, objetos, animales o plantas. Tanto del ambiente urbano como suburbano o rural. Incluye las habilidades de observación, experimentación, reflexión y cuestionamiento de nuestro entorno.

Se da en los niños que aman los animales, las plantas; que reconocen y les gusta investigar características del mundo natural y del hecho por el hombre.

Cuanta posibilidad intelectual, y cuanta capacidad de desarrollo poseemos, sin embargo, cuando analizamos los programas de enseñanza que se imparten en muchas instituciones y que obligan a los alumnos, a los niños a seguir, observamos que se limitan a concentrarse en el predominio de las inteligencias lingüística y matemática dando mínima importancia a las otras posibilidades del conocimiento. Razón por la cual muchos alumnos que no se destacan en el dominio de las inteligencias académicas tradicionales, no tienen reconocimiento y se diluye así su aporte al ámbito cultural y social, y algunos llegan a pensar que son unos fracasados, cuando en realidad se están suprimiendo sus talentos.

Por lo anterior descrito, sabemos entonces que no existe una inteligencia general que crezca o se estanque, sino un elenco múltiple de aspectos de la inteligencia, algunos mucho más sensibles que otros a la modificación de estímulos adecuados.

En la actualidad se habla del desarrollo integral del niño, es decir que incluya todos los aspectos del desarrollo (físico, sexual, cognitivo, social, moral, lenguaje, emocional, etc.), en esto se basa la teoría del Desarrollo de las Inteligencias Múltiples.

Existen dos tipos de experiencias extremas claves en el desarrollo de las inteligencias que es importante tomar en cuenta, las experiencias cristalizantes y las experiencias paralizantes. Las primeras, las experiencias cristalizantes, son hitos en la historia personal, claves para el desarrollo del talento y de las habilidades en las personas. A menudo estos hechos se producen en la temprana infancia. Estas experiencias son las que encienden la chispa de una inteligencia e inician su desarrollo hacia la madurez.

Por otro lado las experiencias paralizantes existen como contrapartida de las anteriores, se refieren a aquellas experiencias que bloquean el desarrollo de una inteligencia, están llenas de emociones negativas, capaces de frenar el normal desarrollo de las inteligencias. Sensaciones de miedo, vergüenza, culpa, odio, impiden crecer intelectualmente. Es probable así, que luego de esta experiencia un niño decida no acercarse más a un instrumento musical o no dibujar más porque ya decidió que “no sabe hacerlo”.

La Teoría de las Inteligencias Múltiples ha impactado a aquellos que están envueltos de una forma u otra en el proceso enseñanza-aprendizaje. En muchas ciudades de los Estados Unidos, en Puerto Rico, Filipinas, Singapur, así como en Europa, han surgido escuelas en donde se llevan a cabo actividades encaminadas a desarrollar las distintas inteligencias que el individuo posee.

Ya se habla de “Escuelas de Inteligencias Múltiples”, donde los estudiantes aprenden y se fortalecen intelectualmente a través de un currículo que en vez de enfatizar la enseñanza a través de las inteligencias, las escuelas enfatizan la enseñanza “para” la inteligencia. Los alumnos son motivados para que puedan lograr las metas que se han propuesto alcanzar.

Los docentes desarrollan estrategias didácticas que toman en cuenta las diferentes posibilidades de adquisición del conocimiento que tiene el niño. Si éste no comprende a través de la inteligencia que se elige para informarle, consideran que existen por lo menos siete diferentes caminos más para intentarlo.

Los padres tienen participación activa en la planificación de actividades que ayudan a enriquecer el currículo y asisten a reuniones donde se discute el progreso de sus hijos, además en casa estimulan, comprenden y alientan a sus hijos en el desarrollo de sus capacidades.

Se abre así a partir de esta Teoría de las Inteligencias Múltiples una ruptura con viejos paradigmas de la enseñanza.


Ella no sabe quien soy…

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Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar.El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo.

Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.

El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

Me sorprendió, y entonces le pregunté, ‘¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?’

El sonrió y me acarició la mano.

‘Ella no sabe quien soy,  pero yo aún se quien es ella.’

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé:

‘Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida.’

El Amor Verdadero no es físico, ni romántico.

El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será.

Aprendiendo

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Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

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Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...


Jorge Luis Borges

Bipolaridad: El trastorno escondido

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¿Se ha preguntado en que consiste el trastorno de bipolaridad? Los seres humanos somos variables por naturaleza. La vida es inconsistente y respondemos de acuerdo a ello. Los altos y bajos son normales en nuestro diario vivir. Sin embargo, todos somos diferentes en nuestra genética, nuestras experiencias, en la química de nuestro cerebro, así también somos diferentes en la forma en que reaccionamos a los ritmos cambiantes de la vida.

Es probable que pueda identificar a personas que cambian muy poco su personalidad. Parecen permanecer estables en todas las circunstancias. Si el estado de ánimo se midiera en una escala de 1-10, estas personas rondan casi siempre un 5. Al contrario, hay personas que están siempre a merced de sus cambios de humor. Estas personas pasan gran parte de su tiempo rebotando entre la escala del 1 al 10, y pasan muy poco tiempo en el medio de la escala. Son descritas como dramáticas, son intensas y probablemente desgastantes como compañía. Si analizamos a estas dos personas como los extremos opuestos de un espectro, podemos empezar a ver cómo las variaciones del estado de ánimo pueden manifestarse.

La mayoría de las personas se encuentran en algún lugar en medio de la escala del estado de ánimo. Si su espectro se representa como un gráfico lineal se vería como una serie de colinas y valles, tal vez con algunas montañas y cañones. Cuando los extremos se convierten en la norma, es el momento para evaluar si puede haber un trastorno de bipolaridad en juego. En este sitio, vamos a explorar específicamente este fenómeno de la montaña y el cañón más conocido como trastorno de bipolaridad.

La característica definitoria del trastorno de bipolaridad I es la aparición del episodio maníaco. La ocurrencia de uno o más episodios maníacos o mixtos distingue a la bipolaridad de episodios depresivos y otros trastornos emocionales. La bipolaridad se define de la siguiente manera por el DSM-IV-TR, el manual de diagnóstico estándar para la salud mental que utilizan los psicólogos y psiquiatras.

Episodio maníaco de la bipolaridad

Un período de una semana (o menos si se requiere hospitalización o se incluyen rasgos psicóticos) o más, en la que el estado de ánimo predominante es anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, y en el que por lo menos tres síntomas característicos están presentes y provocan un deterioro del funcionamiento, requieren hospitalización para prevenir daño a sí mismos u a otros, o presentan características de síntomas psicóticos. Los síntomas característicos del episodio maníaco de la bipolaridad son la autoestima exagerada o grandiosidad, aumento de la locuacidad, fuga de ideas, distracción, aumento de la meta-dirigida, agitación psicomotriz o de la actividad , implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto riesgo de consecuencias indeseables.

Episodio mixto de la bipolaridad

Un episodio mixto tiene una duración de al menos una semana e incluye síntomas que cumplen los criterios de tanto un trastorno depresivo mayor y como de un episodio maníaco. La perturbación es lo suficientemente grave para provocar un deterioro en el funcionamiento, requieren hospitalización para prevenir daño a sí mismo u a otros, o incluye los síntomas psicóticos.

Los episodios maníacos de la bipolaridad son dramáticamente graves. Ellos perturban la vida de una persona y la vida de aquellos a su alrededor. La clave aquí es la definición de “marcado deterioro en el funcionamiento”. Cuando un episodio conduce a la hospitalización, un arresto, un intento de suicidio / homicidio, es bastante obvia la conclusión de que el funcionamiento ha sido visiblemente afectado. Sin embargo, las consecuencias de la manía en la bipolaridad pueden ser más sutiles y difíciles de distinguir. Muchas veces, la manía se experimenta como un estado placentero (también es posible ver irritabilidad y es a menudo el resultado de los deseos negados de la persona). El estado de ánimo elevado puede sentirse como un estado de euforia, causando que la persona llegue a pensar que le está yendo muy bien. Estos episodios maníacos son especialmente peligrosos, ya que a menudo incluyen el comportamiento inseguro pero rara vez causa que la víctima busque recibir tratamiento para su bipolaridad ya que la experiencia a este estado se vive como placentera. Algunos indicios de la aparición de un episodio maníaco son:

El aumento del uso de sustancias.
Un mayor comportamiento sexual.
Indiscriminado entusiasmo.
Hablar excesivamente, sin consideración por los demás, a menudo acompañada de una presentación teatral y cambios bruscos de tema.
Aumento de la energía a pesar de una disminución en el sueño real.
La distracción, la incapacidad de distinguir entre estímulos relevantes e irrelevantes.
Embarcarse en proyectos inusuales, es decir, construir una casa sin conocimiento de la construcción.
El aumento de la sociabilidad, hasta el punto de ser entrometido o dominante.
Planificación excesiva y la participación en múltiples actividades.
Agitación física o inquietud.
Viaje impulsivo.
Cambio en la apariencia personal, por lo general hacia una apariencia más extravagante o seductora.
Apuestas.
Falta de consideración por las preocupaciones éticas.


Una persona que experimenta un episodio maníaco en la bipolaridad es más probable que no tenga conciencia del cambio en su comportamiento y sus efectos. Cualquier diferencia que pueden discernir la consideran como un cambio positivo. Cualquier consecuencia negativa derivada de su comportamiento es probable que lo perciban como un hecho que les sucede en lugar de considerarlo como un hecho causado por ellos. Por ejemplo, una persona con bipolaridad pensará que la pérdida de un trabajo es culpa del jefe, la pérdida de una relación se da por que no la entienden, un arresto por robo se explica como que la tenían contra él, etc. Una vida que se observa como una serie de tragedias sin fin y victimizaciones, puede ser en realidad los resultados catastróficos de la falta de criterio ejercido durante los episodios maníacos intermitentes de la bipolaridad.

Una tercera categoría de la bipolaridad que vale la pena mencionar es el episodio hipomaniaco. Este tipo es diferente de un episodio maníaco en que dura sólo cuatro días, en lugar de una semana, no puede incluir ideas delirantes o alucinaciones, y no es lo suficientemente grave como para causar un marcado deterioro en el funcionamiento social u ocupacional, o que resulte en la hospitalización de la persona con bipolaridad. Este episodio hipomaníaco es básicamente una versión más suave del episodio maníaco. Esta es la característica definitoria del desorden de bipolaridad II. Para calificar para un diagnóstico de desorden de bipolaridad II, una persona también tiene que haber experimentado uno o más episodios depresivos graves. Según el DSM-IV-TR, un episodio depresivo mayor es el siguiente.

Episodio depresivo mayor en la bipolaridad

Un período de al menos dos semanas durante el cual el estado de ánimo es depresivo o hay pérdida de interés o placer en casi todas actividades. Esto debe incluir por lo menos cuatro de los siguientes:

Cambios en el apetito o el peso, el sueño y la actividad psicomotora.
Disminución de la energía.
Sentimientos de inutilidad o de culpa.
Dificultad para pensar, concentrarse para tomar las decisiones.
Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida.
Estos síntomas causan un malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas sociales, laborales, o de otro tipo de funcionamiento.

El filósofo griego Heráclito dijo: “La única constante es el cambio”. El cambio es de hecho el sello distintivo de nuestra condición humana. Nadie es constante con respecto al estado de ánimo o el temperamento, pero cuando la existencia se compone principalmente de una vacilación violenta entre los extremos polares, hay que responsabilizar a una enfermedad y no a la naturaleza voluble de la vida.

Desde los afectos

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¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
Que también se puede odiar…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja…
Que negar palabras, es abrir distancias…
Que encontrarse es muy hermoso…
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida…
Que la vida parte del sexo…
Que el por qué de los niños, tiene su por qué…
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad…
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana…
Que nunca está de más agradecer…
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…
Que regalarse en definitiva no es quererse…
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos…
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo…
Que ayudar es poder alentar y apoyar…
Que adular no es apoyar…
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara…
Que las cosas cara a cara son honestas…
Que nadie es honesto porque no robe…
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo…
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte…
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente…
Que con los oídos se escucha…
Que cuesta ser sensible y no herirse…
Que herirse no es desangrarse…
Que para no ser heridos levantamos muros…
Que sería mejor construir puentes…
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve…
Que volver no implica retroceder…
Que retroceder también puede ser avanzar…
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…


¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?


········································ Mario Benedetti ······································

¿Realmente existe el destino?

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Muchas veces he escuchado debates sobre la existencia o no del destino, antes de dar mi opinión sobre este interesante tema, definamos el destino según la filosofía y ésta dice, “el destino es un constructo metafísico y como tal está sometido a interpretaciones. El destino sería la sucesión incognoscible e inevitable de acontecimientos que ocurren en diferente lugar y tiempo cuya consecuencia del pasado que afecte uno o más hechos futuros, así como la red de posibilidades del futuro a causa de las acciones presentes y los acontecimientos pasados”.
 
El destino se relacionaría con la teoría de la causalidad que afirma que «toda acción conlleva una reacción, dos acciones iguales tendrán la misma reacción», a menos que se combinen varias causas entre sí haciendo impredecible a nuestros ojos el resultado.

Nada existe por azar al igual que nada se crea de la nada. Todo tiene una causa, y si tiene una causa estaba predestinado a existir desde el momento en que la causa surgió. Debido a que la inmensa cantidad de causas es impensablemente inmensa, nos es imposible conocerlas todas y enlazarlas entre sí.

Sabiendo que dice la madre ciencia a través de la filosofía, les comparto mi opinión, considero al destino como una palabra más del diccionario, el cual no existe en la realidad, sino que se construye con nuestro actuar diario, acción y reacción, con la intervención de la mano humana, se me ocurre pensar que si el destino ya existiera como tal, yo bien puedo sentarme a esperar sin hacer nada, con la certeza de que mi vida ya está marcada y pasará lo que tiene que pasar, sin ninguna alteración a causa de mi acción. De existir el destino qué sentido tendría el libre albedrío, sería una fantasía o una farsa total. No creo en el destino, pero sí en una fuerza superior que conoce mi pasado, mi presente y mi futuro, cuando tenga la certeza de esa fuerza les diré.

El humano  se aprovecha del destino para tener a quien culpar de sus acciones.

¿Qué opinas tú?
. 

La tristeza y la furia

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En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez... un estanque maravilloso.Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.


La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...


Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...


Y así vestida de tristeza, la furia se fue.


Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.


En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.


Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza. 

El amor es complicado...

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Es duro, saber que amas a alguien y que no puedes hacerle feliz. Les quieres pero no puedes quererles como ellos quieren ser queridos, ¿Me explico? (My Life without me)

Ya lo he dicho antes y lo sigo creyendo: El amor es complicado. Aunque ocasionalmente encuentres a personas que te hagan sentir todo lo contrario; el amor termina siendo complicado de todas formas.


A veces me pregunto si vale la pena correr el riesgo de enamorarse y que te rompan el corazón en trocitos diminutos y luego te encuentres a ti mismo buscando maneras de repararlo, que hastío.

Cuando pienso en el amor, me pregunto si hay maneras de protegernos, de cuidarnos de no salir heridos, pero BOOM: El amor no avisa, te coge de sorpresa, no sabes cuándo empieza, ni cuándo terminará o si acabará algún día.

Pensar que podemos tener ciertas defensas es un craso error, no puedes andar por el mundo sin involucrarte toda la vida. Además, el hecho de hacer las cosas difíciles en el ‘proceso de selección’ no garantiza que los resultados sean exitosos.

He aprendido que nada se puede dar por sentado. Por ejemplo, la paciencia es flexible como una liga ; sin embargo, esta también tiene un límite y acaba rompiéndose si la estiras demasiado.

¿Cuándo te enamoras? No lo sabes, simplemente pasa sin que te des cuenta. ¿Por qué te dejan de amar? , ¿Cómo lo que antes te llenaba de felicidad luego te deja un vacío?, ¿Cómo demostrar tu amor a alguien que no entiende tu forma de amar?...
Ya lo ven…el amor es complicado. No es tan fácil como decir Te amo, no es tan sencillo como dar un beso, es tan involuntario como entregar el corazón.

Autodependencia

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Me acuerdo siempre de esta escena:


Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce...

Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.

Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara... Y yo pensaba: ¿...? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que eres un torpe, que tienes tres años y que no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.

Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...



Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: tú nunca eres responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, tuya no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees...

Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.

Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos.

Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a ti no te guste. Y si no vas a quererme así como soy; y si te vas a ir de mi lado, así como soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir... cierra la puerta, ¿viste? porque entra viento. Cierra  la puerta. Si esa es tu decisión, cierra la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que tu quieras. Te digo: cerrá la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en una especie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables. Porque a un autodependiente solamente lo manejas si él quiere. Esto significa un paso muy adelante en tu historia y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quien está a tu lado.

Si eres autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tu lado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)

Cuando quieres a alguien...

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Cuando quieres a alguien sólo quieres estar a su lado. El tiempo, los espacios ya no son los mismos ante tus ojos. Muchas personas cambian su rutina con tal de pasar el mayor tiempo posible junto a la persona que quieren y son capaces de desvelarse o madrugar,cosas que no harían en situaciones normales.

Cuando quieres a alguien sólo piensas en dedicarle tu atención, cualquier parte de tu tiempo libre, sólo buscas por cualquier medio el poder demostrarle o expresarle cuánto significa para ti, aunque a veces ni tu mejor esfuerzo resulta suficiente.

Recuerdo que mi profesor de filosofía (un gran maestro, dicho sea de paso) nos ponía un ejemplo para demostrar lo limitado que es el lenguaje y decía: ‘Tú puedes decirle a alguien que lo quieres, pero por más que busques las palabras precisas para decirlo no refleja en toda su extensión lo que sientes realmente. Le puedes decir que lo (la) quieres, pero no cuánto, ni cómo…y mucho(como respuesta), no cuenta’. En esa clase, por primera vez, me di cuenta de lo frustrante que es el no poder mostrar bajo ninguna forma verbal lo grandes y complicados que son los sentimientos.

Hoy me pregunto si es que esa limitación del lenguaje nos puede llevar a 'sobre-expresar' nuestro cariño por alguien hasta el punto de hostigarlo. Creo, particularmente, que cuando estás enamorado no te fastidian y hasta te gustan todas y cada una de las manifestaciones de afecto que pueda tener ESA persona contigo. Te puedes ver a ti mismo haciendo cosas que te parecían pateticamente cursis, diciendo frases que jamás pensaste pronunciar, planeando cosas que no hubieras imaginado que quisieras que pasen,etc.

Por eso, cuando quieres a alguien debes recordar que a veces una llamada, un mail, una tarjeta, una frase bonita o cualquier otro detalle adquiere un valor agregado y puede hacer que ESA persona pueda sentir que te importa, que quieres estar a su lado, que la(o) quieres ver feliz.
 

Cuando quieres a alguien no existen miedos, solo quieres pasar el resto de tu vida a su lado...

Sobre el "asentímentalismo"

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Definir es adjudicar propiedades, el acto de verbalizar y razonar sobre aquellas características que distinguen cuestiones Para entablar la pertenencia u otorgar una pauta significativa, se requiere entender la antítesis u oposición de aquello que se describe. El “algo” es tener o carecer, ser distinto o igual a lo que se conoce. Un claro ejemplo destaca en que cualquier persona que mira sabe cuando una habitación tiene luz, esto gracias a que en su mente existe la imagen previa de cómo es un cuarto a oscuras. Si se parte entonces de este razonamiento, se puede entender porque gustaré de mencionar la presencia de sentimientos, siendo que en realidad trato de detallar su ausencia.

Alguien puede llegar y decirte que eres un asentimental, lo que querrá decir que le pareces un individuo que no siente. Semejarás pues una piedra, un prototipo inconmovible. Quizás te lo habrán dicho porque no enojaste, tal vez porque no lloraste, o bien, debido a que no se te ocurrió dar un abrazo, decir un “te quiero”. La relevancia de este contexto queda en que probablemente el incidente te provoque el nacimiento de un dilema, ese que consista en responderse a si mismo si el veredicto del otro te confirma un algo. Viene entonces el cuestionamiento…¿Basta a que alguien diga para realmente serlo?..Tal parece que la respuesta está ligada a la capacidad intrínseca para comprender lo adjudicado.

En términos lingüísticos, el hombre asentimental carece del llamado sentimiento, el cual es un concepto que tiene grandes complicaciones de definición, puesto que no se trata de un objeto materializado sino de una reacción manifestada en diversas magnitudes. Al sentimiento se le ha definido en formas poéticas, revelándolo como un asomo que tiene origen en el corazón, aunque también se le ha precisado en formas médicas, bajo las cuales la fuente generadora viene de una mente que provoca respuestas. De cierta manera, las concepciones se unen en formulaciones enciclopédicas, esas que terminan por decir que el sentimiento es el resultado de la emoción y que a través de ésta la conciencia humana tiene acceso para proyectar un estado anímico de sello propio.

La emoción por tanto, será la consecuencia de vivir aquello que suba el nivel de determinadas conductas, lo que exalte a tu cotidiano. En el final del proceso de reacción la muestra se manifestará en gestos o palabras que otorguen una simbología representativa. Por dicha vía, la humanidad sabe que una sonrisa expresa alegría, que el llanto denota tristeza, que un fruncir de ceño desnuda el enojo, aunque también reconoce que refleja otras cosas.

Ahora bien, ¿el sentimiento será en sí el gesto? La contestación individual señala que no, pues el sentimiento por si mismo es el estado intermedio entre recibir un estímulo y proyectar una contestación, teniendo como ingrediente formador al recuerdo. Tal versión hace pensar que sin remembranza no hay sentimiento, de tal modo que amas u odias a una persona en base a dos comparaciones generales. Se tendrá rechazo o afinidad porque como humanos veremos la dualidad de que el objeto te represente algo extraño, o bien te refiera hacia algo que previamente te era valioso.

Desde ésta perspectiva, se puede concretar que no existe el hombre asentimental, al menos no como entidad completa, pues técnicamente significaría un estado mortem en el que no hubiera la capacidad para referirse a los momentos de la vida e impactarse por los hechos. Desafortunadamente, la sociedad cae en práctica de nominar a las personas como asentimentales, marcándolas e induciéndolas a un estado de frustración y confusión individual. La contrariedad destaca en que el término de hombre asentimental, otorgado por las etiquetas sociales, incurre en atribuir la falta de sentimientos por el simple hecho de no poder percibir la misma simbología que normalmente les hacer creer en un significado. Definir bajo estos códigos resulta tan absurdo como afirmar que una persona que te dice “gracias” en alemán es un ingrato, pues como no entiendes lo que dice significará para ti que no expresó nada. De estos conceptos está que en mucho tiempo se pensará que las personas con autismo no sentían, cuando lo que en realidad ocurría era que exponían su impresión bajo lenguajes distintos a los que todo el mundo esperaba.

Si queremos cavilar que existe un hombre verdaderamente asentimental, no será el dado por la definición grupal, sino que será aquel que en su actuar voluntario empiece a deshacerse de modo parcial de una simbología sentimental preestablecida. Hasta el momento sabemos que el sentimiento es un rasgo común innegable, mas sin embargo cabe recordar que también es el equivalente a una línea de muchas longitudes la cual puede ser deliciosamente sutil o tortuosamente interminable. Hay que advertir por tanto que el asentimental desliga también magnitudes, ya que en algún momento de su vida, plantea la necesidad de entender y encauzar su sentir hacia un patrón menos penetrante, contenido y a la vez más auténtico. Como bien señala el psicólogo francés, Gustave Le Bon, “Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar”, cuestión por la cual algunas personas intentan llevar su sentir en grados más controlados, habilidad que provocará que sus sentimientos pasen desapercibidos para aquellos que los rodean o incluso para si mismos.

Si ser asentimental no representa volverse deshonesto, sino mitigar algunas expresiones exageradas y abatibles, será por ende el paradigma del individuo que busque formarse con grados de coherencia entre lo que siente y lo que necesita expresar. Pese a la intención pura, se tendrá contemplado que el peligro del asentimental será curiosamente el propio sentimiento, pues al hallarse en el estado de exploración y negación, puede que se genere en él la conversión hacia un ruedo angustioso, una ruptura corporal, el quiebre figurado de su alma incomprendida. Y es que el asentimentalismo nace por la necesidad de no concebirse contrariados en la evocación, ser menos asequibles, más existentes. Leonardo Da Vinci señaló que “Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor” no obstante el mismo objetó que “todo conocimiento empieza por los sentimientos”. Quizás lo que trató de exponernos con estas dos ideas fue que aunque ciertos sentimientos nos dañen por su intensidad, siempre serán necesarios para recrearnos a nosotros mismos. Considero que aunque valga la pena secarse de la gestualidad del sentimentalismo en que vivimos, también resulta necesario conservar el hilo de nuestras reacciones y recuerdos, pues al final de cuentas todo asentimental en algún momento siente.

El pesimismo

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El pesimismo es un estado emocional negativo que produce más negatividad y termina hundiéndonos en la depresión. El pesimista está en el camino incorrecto, ha elegido ser un burócrata, un conformista, un mediocre. Se resiste a intentar lo nuevo, vegeta y se convierte en una carga emocional para los que lo rodean.

El poder del pesimista sobre los acontecimientos es tan grande como el del optimista, pero con resultados negativos. Su manera de pensar decadente y apocalíptica, arrastra multitudes, prende como la mala hierba que crece sin control, enarbolando como bandera el fin de la esperanza.

El pesimista desparrama malos augurios, malas noticias y percepciones erróneas; frutos de su decepción y frustración, más por experiencias ajenas que por las propias, eventos negativos que se ha empeñado en recopilar, para demostrar y fundamentar la validez de su teoría del pesimismo.

El pesimista siempre tiene trágicas historias que contar, enfermedades extrañas que describir con lujo de detalles, catástrofes, accidentes, y toda clase de calamidades para justificar su forma de pensar.

El pesimista traslada su forma de ver el mundo a su trabajo. Si el pintor, se dedica a proyectar la pobreza, las injusticias, el abandono o la contradicción, permaneciendo con una ceguera total hacia la belleza de la vida; y si es arquitecto, su estilo se caracteriza por el diseño de edificios cerrados como bunkers, para permanecer a la defensiva, aislado y encerrado.

El mal existe en el mundo, no es necesario negarlo, ni es aconsejable resistirlo, porque si nos resistimos al mal estamos centrando la atención hacia él y atrayendo más males.
 
El mal es todo aquello que no está en armonía con lo que uno quiere, de modo que se relaciona con lo deseado o indeseado ya que toda emoción fuerte sobre un objeto lo atrae, ya sea deseado o indeseado.
Es difícil saber lo que uno quiere y cuando las decisiones no tienen como centro de referencia al ser verdadero sino que se guía por el ego, que desea lo que es o tiene el otro, podemos estar creando nuestro propio mal, porque lo que es bueno para uno puede no ser bueno para nosotros.

Sin embargo, si reflexionamos antes de actuar podemos saber medianamente lo que realmente nos gusta o disgusta a partir de nuestras experiencias previas; porque en definitiva, lo más difícil es poder creer que lo podemos conseguir.

El pesimista no cree en nada, por ende no está dispuesto a hacer lo que tendría que hacer para conseguir lo que desea
, porque tiene el sentimiento de sentirse derrotado antes de intentar nada y es esa emoción previa la que impide que sus deseos se cumplan.

Muchos justifican su visión pesimista de la vida por la conducta que tienen los demás. Pero los demás tienen la libertad de ser quienes quieren y de recibir lo que cosechen, mientras que nosotros mismos podemos ser creadores de nuestra propia experiencia y atraer lo mejor.
La conducta del otro no justifica mi accionar ni mi manera de pensar. No se puede otorgar ese poder a los otros porque somos dueños de nuestra propia vida.

Se puede ser feliz rodeado de negatividad, si no le prestamos atención. De esa manera no permito que lo negativo participe de mi experiencia, porque sencillamente no está en armonía conmigo y no me puede influir.
La clave está en fijar la atención sólo a las cosas que queremos y esto no significa falta de sensibilidad, sino preparación para el futuro; un futuro que no incluirá situaciones que me obliguen a conectarme con lo negativo; porque todo lo negativo que experimentamos lo hemos atraído con nuestro pensamiento.

Confucio

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Filósofo, teórico social y fundador de un sistema ético - más que religioso - que ha llegado hasta nuestros días, Kung-tse (Confucio, para occidente) vivió en la China feudal hace 2.500 años , entre el 551 y el 479 a. C. Sus orígenes eran muy humildes, pero desde joven mostró una gran inclinación por los libros antiguos y, con el tiempo, desempeñó una alta posición como funcionario del estado de Lu, en la actual provincia de Shang-tung. 

Por la amplitud y profundidad de su sabiduría, pronto llegó a ser conocido como Kung el Sabio (Kung-Fu-Tsu, que los misioneros escribieron como Confucio), pero esa nombraría no impidió que una intriga política le obligara a exhibirse y a peregrinar durante trece años de una corte a otra, intentando persuadir a los monarcas de que adoptaran sus ideas sobre la justicia y la convivencia en armonía.

Decepcionado, acabaría refugiándose en la enseñanza y reuniendo a su alrededor a numerosos discípulos, con los que recogió y sistematizó los cinco grandes textos de la tradición china: El célebre Yi-King o Libro de las Mutaciones, el Chu-King o Canon de la Historia, el Chi-King (Libro de las Canciones), el Li-Ki (Libro de los Ritos) y los Chun-Ching o Anales de primavera y otoño.

Las enseñanzas de Confucio, que han llegado hasta nosotros gracias a sus alumnos, se hayan reunidas en los cuatro libros clásicos.

Lejos de la mística y de las creencias religiosas, el confucionismo se propone como una filosofía práctica, como un sistema de pensamiento orientado hacia la vida y destinado al perfeccionamiento de uno mismo. El objetivo, en último término, no es la "salvación", sino la sabiduría y el autoconocimiento .


Citas de Confucio

"Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo".

"Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso"

"Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro"

" Dónde hay justicia no hay pobreza "

"El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor"

" Exige mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. "

"No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino"

"Nunca debemos hablar bien ni mal de nosotros mismos. Si hablamos bien no nos creerán, y si hablamos mal, nos creerán fácilmente"

"Perdonásele todo a quién no se perdona nada a sí mismo"

"Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón"

"Sólo los sabios más excelentes, y los necios más acabados, son incomprensibles"

"Aprende a vivir y sabrás morir bien"

"Nada ni nadie es imprescindible" 

El ateísmo

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En todos los tiempos han existido personas que dudaban de la existencia de dioses o de un "orden sobrenatural". La posición dominante de las posiciones religiosas han evitado que el ateísmo pueda avanzar.

Durante los últimos siglos, la cantidad de información científica ha hecho del ateísmo una alternativa fuerte a todos los modelos de explicación religiosos. Por lo que las posiciones ateas se han convertido en mas usuales.


Bases del Pensamiento ateo

El ateísmo niega la existencia de dioses y otros entes sobrenaturales y la influencia de éstos en el orden universal. Algunas religiones que niegan la existencia de dioses como el budismo y el jaonismo no son ateas ya que contienen una gran cantidad de elementos sobrenaturales como ser la creencia en la reencarnación. 

El ateísmo es apoyado tanto por hechos comprobados científicamente como por las incongruencias de la fé religiosa. En su crítica a las creencias, los ateos por ejemplo señalan la antropomorfía de los dioses, es decir a sus características humanas, como ser la capacidad de pensar y comunicarse. También el hecho de que el hombre es el punto central de la creación divina, demuestra ser un signo del egoísmo humano.

Un ateo no cree en fenómenos sobrenaturales y tampoco en ninguna fuerza inexplicable que gobierne el mundo. El mundo se puede explicar con ayuda de la investigación científica y el razonamiento lógico. La escasez en la capacidad de observación y de la inteligencia colocan límites al entendimiento de la realidad, pero eso no es ninguna prueba de que lo sobrenatural exista.



La Historia del Ateísmo

No ha existido ningún periodo cultural donde todas las personas compartian su creencia en dioses o fuerzas sobrenaturales (su modelo del mundo). Las opiniones religiosas han tenido generalmente una posición fuerte en sus sociedades y sus oponentes no han tenido siempre la oportunidad de expresar sus puntos de vista en público. Por ello es raro encontrar puntos de vista ateos en la historia oficial. 

En la antigua Grecia vivieron muchos filósofos ateos que no aprobaban la religión que dominaba su propia sociedad. La mayoría tenía un modelo materialista según el cual todo en su origen es material. Incluso los "fenómenos espirituales" tienen base material, por lo que no es necesario ningún dios. Conocidos materialistas fueron Epicuro y Demócrito que pensaban que la realidad estaba compuesta por atomos y vacío.

La edad media fue bastante negativa a las opiniones ateas, y la crítica a la religión dominante se castigaba duramente. La situación empezó a liberalizarse recién el siglo XVIII. El materialismo y la resistencia a la iglesia fué la marca del renacimiento. Entre otros Denis Diderot observó que el mundo se podía explicar sin ninguna hipótesis divina. El aleman Karl Marx que vivió el siglo XIX fundó su opinión materialista en los filósofos de la antiguedad Demócrito y Epicuro. Después las opiniones ateas han tenido el apoyo en filósofos y científicos. Famosos ateos del siglo XX Alberto Camus, Jean-Paul Sarte y Bernard Russel.



Corrientes dentro de el Ateísmo

También dentro del ateísmo hay diferencias de opinión. Entre los principales sectores tenemos al ateísmo-científico y al ateísmo-filósofico. El primero se basa en el método científico. Muchos de los representantes del ateísmo-filósofico pueden llamarse agnósticos, ya que dicen que las personas no tienen ningún motivo para creer en dios, ya que no existe información válidab que apoye ese pensamiento. 

La naturaleza socio-política del ateísmo, se refleja en la ideología marxista. Según esta, la religión es dañina, porque mantiene una imágen del mundo equivocada, y las estructuras sociales están construídas en esa imagen equivocada.

Ateos que no pertenecen a ninguna de esas ideas representan el ateísmo-personal (ateísmo-psíquico) y se declaran neutrales a la creencia de dios, dicen que no es una necesidad para el desarrollo psíquico de las personas. Este ateísmo práctico es el que empieza a ser el mas común en la cultura occidental.